SOBRE UN BARCO DE PAPEL

de María Rosa Pfeiffer

Azul Teatro – Córdoba, Argentina

 

                                                              

Soledad de a dos

“Sobre un barco de papel” escrita por la dramaturga argentina María Rosa Pfeiffer, fue presentada los días 19 y 20 de julio en el Carnival Center for the Performing Arts, Studio Theater, como parte del XXII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, organizado por Mario Ernesto Sánchez, director artístico y productor de este evento.  

María Rosa Pfeiffer plantea en esta obra el tema de la incomunicación generacional, acentuado por el minimalismo escénico que impone su director Omar Viale, donde los movimientos físicos y acciones se dan desplazando pequeños cajones.  

En esta escenografía en penumbras, el espacio está dividido en dos sectores.

Cada uno de los personajes -hija, Adelina Constantini; madre: Norma Mujica – se desplaza sin encontrarse, aunque hablan entre ellas pero nunca están enfrentadas, ni se contestan ni se interrumpen. Es decir son monólogos de dos generaciones: la madre, con sus 80 años,  preparando su partida, pensando en su ataúd y en las pérdidas familiares; por otra parte la hija, soltera, esperando todavía el príncipe azul, anhelando salir de la chatura de ese pueblo del interior donde los sueños e ilusiones mueren poco a poco, cada amanecer.

El paso del tiempo está marcado desde el comienzo de la obra por el gong de un reloj. Los personajes reciben luz cada vez que inician su monólogo. La descolorida y apropiada escenografía sólo se ilumina con el amplio paño azul que la hija mueve y acomoda buscando el mar tan soñado en playas remotas del mundo.  

La línea argumental consigue atrapar al espectador. La partida de la hija siguiendo a un casual enamorado y creyendo finalmente cumplir su sueño de vivir cera del mar, crea una expectativa dolorosa, ya que se va con engaños, abandonando a la madre, quien cada vez se siente más vieja y achacada. Ella regresa con su fracaso a cuesta, sin dejar de soñar y con un furtivo encuentro de madre e hija, quienes finalmente se cruzan en la línea divisoria, casi sin mirarse, un segundo suficiente para que la madre le deje su legado: cómo mantener funcionando el viejo reloj de pared. Simbólico y doloroso, la anciana anunciando su muerte, la hija recibiendo ese tiempo que le falta vivir.  

La acertada selección de música tenue que hace Jorge Vallejos, acompaña la actuación y cerca del final Milonga Triste de Atahualpa Yupanqui, es dolorosamente tarareada por la anciana. También están muy bien manejadas las luces (Carlos García) y el vestuario (Giulia Petrucci), tenues como la vida misma.  

Una magnífica interpretación de estas dos actrices: Adelina Constantini y Norma Mujica, tan difícil poder superar la actuación individual, desconectada una de otra y sin embargo ligadas a través de una misma herencia del mundo de hoy: incomunicación, falta de escuchar y ser escuchado, soledad de a dos.(C)2007

                                 Vilma E. Muises

                                  vilmamuises@yahoo.com

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(C) Fotografía cortesía Teatro Avante


 

 

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