LA SEÑORITA DE TACNA  

de Mario Vargas Llosa

    Teatro 8 - Miami - USA

Por Vilma E. Muises

Enero 2008

Aunque se podría considerar La Señorita de Tacna, creada en 1981, la primera obra de teatro escrita por Mario Vargas Llosa, no es así ya que hubo otra, creada en los albores de su juventud; tenía solo 15 años y no había alcanzado la fama y reconocimiento tan merecido.  

La Señorita de Tacna tuvo su estreno mundial en Buenos Aires y el papel principal lo desempeñó la famosa actriz argentina Norma Aleandro.  

Mucha agua ha corrido desde entonces y es un orgullo para nosotros los miamenses, que contamos con un teatro en camino de desarrollo, que va creciendo poco a poco a pesar de la recesión económica, haber disfrutado de la presentación de esta obra rica en todos sus aspectos.  

Bajo la propuesta del Teatro 8, Temporada Teatral en Repertorio (siete obras teatrales que se van alternando en diferentes fechas y horarios), La Señorita de Tacna sube a escena con la dirección y adaptación del gran actor cubano Marcos Casanova.  

La obra en sí es la historia de Elvira, Mamaé, que a través de sus recuerdos, viajes al pasado desde el presente decrépito de su vejez, nos cuenta el fracaso amoroso que arrastrará a través de la vida, rodeada de la familia de su prima Carmen: esposo, hijos, nietos. 

La pieza maneja espacio geográfico e histórico; Tacna, pequeña ciudad fronteriza en el sur del Perú durante la Guerra del Pacífico y la ocupación chilena en ese país. Es en este punto donde comienza el paralelismo entre las distintas  historias: de amor y frustración de Mamaé; la decadencia económica de la familia; los secretos de alcoba; la vejez. Todo llevado de la mano de Belisario (nieto de Carmen), encarnado por Raúl Durán. Es el escritor omnipresente, tratando de hilvanar los recuerdos de esta, su propia familia; evocando los detalles, descubriendo el por qué de las distintas circunstancias y motivaciones y llenando los vacíos con su propia fantasía.  

Nueve son los personajes. En el papel de Elvira-Mamaé, Marilyn Romero, actriz cubano-americana de extensa trayectoria (La Lechuga, Fresa y Chocolate) Excelente actuación, magnifica su mutación de joven a vieja; el juego de la mantilla, que sobre sus hombros la transforma en la soñadora, alegre, esperanzada Señorita de Tacna enamorada del oficial chileno, Joaquín. Pero cuando la tela cubre su cabeza Mamaé vuelve al presente, el tono de su voz se apaga, la boca toma la forma desdentada, sus manos se crispan y tiemblan y la curvatura de la espalda refuerza la decrepitud del personaje.

Su prima Carmen es Marta Velasco, la talentosa actriz cubana que tantas veces ha engalanado los escenarios de Miami. Excelente en su papel de protectora; moderada en sus formas, en su andar, aunque la vejez no se siente en ella.

El esposo de Carmen, Pedro, está representado por Germán Barrios, quien asume el papel pasivo del responsable de la familia, aceptando las circunstancias que lo llevarán lentamente a la pérdida de la memoria y al envejecimiento físico y moral. 

Muy destacado el rol de Michel Jones como Carlota, la amante intempestiva, altiva y convincente al igual que Raúl Arrieta como Joaquín, el enamorado de la Señorita de Tacna, quien no mide las consecuencias de su infidelidad. Ambos actores son dueños de  impecable dicción y modulación de la voz, tan importante para este oficio.

Los hijos de Carmen y Pedro están actuados por: Miguel Paneke, Freddy Víquez y Zaida Castellano, desempeñando esta última una Amelia enérgica y movediza con mucha naturalidad.  

Todos los personajes, cada cual en su papel, se desenvuelven en concreta armonía, sin perder el espacio que le corresponde a cada uno, manteniendo el equilibrio dentro del escenario.     

Muy buena y funcional la puesta en escena: una escenografía creada por Casanova, dividida en dos niveles, donde los tiempos se evocan a través de difusas transparencias y juego lumínico, magistralmente manejado por Pedro Ramírez. El diseño de vestuario, de Rolando Moreno, responde a la época.  

La representación de La Señorita de Tacna nos recuerda el paralelismo entre fantasía y realidad. Los temas de debacle económico -ya sea por guerras o mal funcionamiento de los gobiernos- infidelidad, desintegración de la familia y vejez, están vigentes y perduran a través del tiempo; todo rociado de remembranzas y ensueños llevados por la hábil pluma del escritor.  

Una vez más Teatro 8 y su Repertorio muestran qué sí puede haber calidad y buen teatro en Miami.(C)2008

 Vilma E. Muises

vilmamuises@yahoo.com

 

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(C) Fotografía cortesía Germán Barrios de Revista del Diario de las Américas


 

 

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