Artista Visual

Marita Enriori

Argentina

por Cristina Manganiello

Julio de 2010

 

 

Querido Vincent, querida Marita 

Querido Vincent se titula la muestra que la artista plástica Marita Enriori presenta en el Centro de Capitanes de la Marina Mercante, sito en Perú 779 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, durante el mes de julio.

No es esta la primera muestra individual de la artista: años anteriores vimos su visión de los Bares de Buenos Aires con su melancolía propia.

En esta muestra tan particular de hoy, también está presente de modo subyacente la melancolía de la artista ante el sentir de Vincent Van Gogh.

Marita  descubre a Vincent en sus cartas a Teo y lo replica en sus barcas.

Pero esta no es una muestra de replicas ni de estudios pictóricos del pintor de Arles. Es un profundo diálogo que comienza en la reproducción de  esas barcas y se despierta luego comenzando  un derrotero pictórico muy particular. En el resto de la obra allí expuesta, ambos dialogan, se distancian, se acercan como en un acto de amor: Un profundo dialogo entre ambos. Sí, porque allí Marita y Vincent dialogan en imágenes imbricadas, llenas de color y de ensueño.

Mientras el  Moulin de la Gallette se mira en la porteña Confitería del Molino, la capilla de la plaza Houssay  abandona el entorno hospitalario y se instala en la pequeña iglesia de Neuen.

No solamente imágenes se entrelazan. Al entrar en la muestra, en cartelera, los visitantes pueden ver como las palabras de Vincent  se unen por artilugio del  ensueño de María Elisabeth Enriori,  en el punto isotrópico de la vincapervinca  con el poema del libro “canción de viejo” de su amigo  Hugo Pedeletti.

Aun geográficamente más lejos, Vincent se encuentra con la capilla de Timote el pueblo natal de Marita, y luego contempla el parque Lezama, en tanto la “muchacha  de  blanco” de Vincent  se pasea recoleta por la avenida 9 de Julio.

  El color que vemos en estas obras,  es directo. Poco trabajado para que la idea del ensamble no pierda al espectador en los surtelugios del vaivén cromático de las desaturaciones y vibraciones, haciéndose en cambio rápidamente  presente  acompañada por los epígrafes.

Mientras las vivencias diarias de Marita se mezclan con las pinturas de Vincent en el bar de Manolo  de la esquina de  Perú y Umberto  Primo;  la cándida presencia de Virginia,  la inmigrante boliviana  vende sus verduras en San Telmo como lo hiciera la italiana en Francia. Cerca, los lapachos rosados florecen en la amplitud  de la 9  de Julio entre las palabras del pintor evocado y amado.

Al salir de la muestra  consecuentemente y de la mano  de Vincent y Marita, entre los simples colores saturados nos llevamos el  ensueño,  la melancolía, la poesía y su dialogo de profundo afecto uniendo un siglo de distancia.©

 Cristina Manganiello Mangariello

 

Buenos Aires, 2010

lamiradaazul@yahoo.com.ar

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www.cristinamanganiello.com.ar

Buenos Aires, Balvanera, 28 de marzo de

(Cristina Manganiello-Mangariello)

 

Permitida su reproducción total o parcial, sólo con el nombre de la autora y su correspondiente aviso a la misma.   

© Fotos Cristina Manganiello.

 

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