Ilusión y emotividad 

 

 

En  un dibujo o en una pintura, todos los elementos por pequeños que sean, deben estar ligados a la estructura total de la obra, formando entrecruzamientos que cubran la superficie de la pintura.

 

Ningún elemento ubicado en un cuadro es insignificante o accidental;

por lo menos a nivel consciente, puede contener un símbolo o un signo

que el autor nos quiere transmitir. Y para ello tiene que pintar, escribir,

o dibuja, poniendo de sí, toda su emotividad.

 

La complejidad emotiva de  toda  obra de arte, por muy simple que ésta sea, supera nuestra atención, y solamente  puede ser bien captada por nuestra visión interna,más allá del intelecto, más allá del conocimiento.

 

Tanto la figura como el fondo, requieren atención especial, porque las dos no pueden ser observadas al mismo tiempo.

 

Paul Klee explica que el tipo de atención normal, enfoca la figura en positivo. Dicha figura podría estar encerrada por una línea o no, en el caso de que se  mire primero el fondo, con gran esfuerzo, se puede ver la figura en negativo, o al revés.

 Siempre se puede observar uno de los dos, es decir que ver fondo y figura al mismo tiempo es imposible, sólo se las ve por separado, aunque esté implícitamante la totalidad.

 

 Esta ambigüedad puede a veces construirse adrede, y logra ser más comprensible cuando el autor lo hace también adrede.

 

En el surrealismo podemos ver la Copa de Dalí, que al mismo tiempo son dos perfiles, a veces, quien mira el cuadro descubre primero los dos perfiles, otras veces descubre primero la copa, en muy difícil poder ver o descubrir al mismo tiempo las dos imágenes.

Lo cual nos lleva a preguntarnos,  si en realidad el observador,  puede elegir cuál de las dos ver primero.

 

Esto sucede mucho en la obra de Dali, Magritte, y en todos los pintores que se basaron en lo onírico, en los sueños, en lo  surreal, creando tal vez una de las corrientes más importantes del Siglo.

 

Al mismo tiempo hay muchas incógnitas dentro del arte, ya que en las épocas primitivas de la cultura se encuentran máscaras o figuras negras, ubicadas sobre fondos blancos, o al revés, creando así ilusión de fondo- figura.

 

Paul Klee ante esta postura difiere y  nos dice que el artista domina la superficie total del cuadro, y  deliberadamente puede trazar una línea marcando o delimitando el lugar de la figura, logrando así recortar lo positivo-negativo, de forma consciente.

 

A veces al mostrar un trabajo de un surrealista, podemos ver que las personas ven distintas cosas, es muy interesante y al mismo tiempo incomprensible, ya que a veces eligen primero el fondo y otras veces la figura,  solamente al explicar intelectualmente lo que el autor quiso decir, logran mirar descubrir una imágen por vez, con asombro. © 2000

 

 Susana Weingast

 sweingast@gmail.com

 

 

 

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