Atreverse a variar las técnicas

   

Hay veces que debemos permitirnos dejar a un lado procedimientos que frenan o interrumpen la libertad de expresión, para permitir salir esas explosiones creativas que se proyectan y muchas veces nos asustan. 

 

Si nos  permitimos romper ese molde tradicional por el cual nos expresamos, de forma cognitiva y racional, totalmente consciente, comenzamos a abordar así un proceso distinto.

 

Libertad ante el material o la forma o el color, sólo subjetivo, tomando decisiones individuales, paso a paso, para de esta manera resolver la estructura total sin trabas, sin limitaciones.  

 

A veces, es necesario pintar con varias técnicas el mismo trabajo, reproducirlo muchas veces, nunca va a salir igual, se va aflojando y abriendo a medida que lo repetimos.  

 

Cada obra se plasma de distinta manera, cada material en la secuencia provoca inusitados cambios de textura o de color, liberándose, cambiando, ya que las distintas técnicas ayudan a diferenciar la libertad.

 

Un mismo trabajo realizado, con óleo, o con acuarela, o con grafito, se sienten de distinta manera.  

 

Esta selección, esta flexibilidad, este hacer y repetir consecutivamente ayuda a expresar subjetivamente en la pintura lo que nos resulta  tan difícil de expresar verbalmente.

 

A veces lo subjetivo aparece o surge espontáneamente en uno solo de estos trabajos, sólo hay que saber en cual.

 

Es fácil reconocer la diferencia si estamos pintando un cuadro con óleo, un dibujo con acuarela, otro con grafito.

 

 

Esta variabilidad de técnica permite la libertad de elección, probamos, elegimos y comprobamos así que todos los días podemos expresarnos con distintos lenguajes, usando hoy pinceles y mañana lápices, siendo siempre uno mismo, con libertad y preferencia.  

 

El resultado final es lo importante, el estar conforme con la labor realizada y, al mismo tiempo, esa labor debe estar incluida dentro de cánones plásticos y estéticos particulares e individuales.  

 

Esta forma de trabajo, a veces con personas formadas dentro de niveles académicos, acostumbradas a reproducir el objeto, es un desafío, la mayor parte de las veces aceptado, ya que, sin perder de vista el objeto reproducido, solamente al cambiar los materiales o la técnica, o el soporte de papel o tela, hace que lo gestual se plasme de alguna manera en alguno de esos trabajos, no en todos.

 

 

El académico debe permitirse salir de los parámetros cognitivos, primero por la técnica, para poder después romper, fraccionar el objeto.  © 2000

 

Susana Weingast 

sweingast@sinectis.com.ar

 

 

 

 

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